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Ante entornos económicos difíciles y cambiantes los directivos deben preocuparse en cómo lograr que el capital humano de la empresa responda en las situaciones críticas para asegurar que la estrategia de negocio de la empresa se implemente en forma óptima y se alcancen los resultados deseados. En los últimos años la competencia y consolidación global, el downsizing y la reingeniería de procesos han hecho imperativo que la gente que se queda en las empresas tenga los conocimientos, competencias y habilidades requeridas para mantener o incluso aumentar la productividad.

En respuesta a esto, las organizaciones han dedicado una buena cantidad de esfuerzo y recursos para desarrollar grupos de trabajo de alto calibre que puedan responder al reto estratégico de la organización y las expectativas de los accionistas. Típicamente, lo que las empresas han hecho es desarrollar internamente procesos, procedimientos y políticas específicas de RRHH para contar con la mejor gente y lograr los resultados.

Uno de los principales retos ha sido asegurar que los ejecutivos cuenten con la mezcla óptima de conocimientos, conductas y habilidades para lograr los resultados esperados. Sin embargo, la falta de efectividad para lograr alinear al capital humano con las estrategias de negocio sigue siendo una de las quejas más frecuentes de los altos directivos.

Los modelos de Gestión de RRHH tradicionales no son suficientes

En nuestra experiencia hemos encontrado que hay cuatro condiciones principales que obstaculizan la alineación efectiva entre las estrategias de negocio y el capital humano, a pesar de contar con procesos y procedimientos para ello.